"El más bello recuerdo de la antigüedad romana es sin lugar a dudas el Panteón. Este templo ha sufrido tan poco, que aparenta estar igual que en la época de los romanos."
STENDHAL
El Panteón de Agripa es una de las obras cumbres de la arquitectura romana. Fue construido entre los años 118 y 125 d.C. por orden del General Agripa, junto a sus termas. Su construcción se atribuye a Apolodoro de Damasco (autor del Foro de Trajano).
El templo original presentaba una planta cuadrada, una decoración más ostentosa con los casetones de bronce (extraído para que Bernini realizara su baldaquino) y la entrada con orientación sur. En el año 80 d.C. un gran incendio dañó seriamente el edificio, pero fue reconstruido por Adriano que creo un templo prácticamente nuevo. Sin embargo, en el friso se mantuvo la inscripción epigráfica del encargante original (“Marco Agripa, hijo de Lucio, lo hizo durante su tercer consulado”) y el propio friso se decoró con motivos acuáticos, como conchas o delfines, en reconocimiento de la preocupación de Agripa por garantizar el abastecimiento de agua en Roma.
El templo que nosotros conocemos supuso una revolución en la arquitectura urbana, ya que frente a la preferencia griega por el exterior, se centra en el interior del edificio. Además, presenta una naos circular con un pórtico frontal clásico unidos mediante un espacio cúbico de transición, algo nunca visto hasta ese momento. Se dispone así un pórtico proyectado hacia el interior, dividido en tres naves por medio de columnas monolíticas de granito egipcio, con un capitel vegetal muy estilizado que presenta superficies libres. La cubierta en la nave central es abovedada, mientras que en los laterales es plana. Sobre el pórtico, había un frontón con una gigantomaquia, hoy perdida, en su tímpano. Las columnas del mismo tienen una ligera curvatura en el centro, un efecto óptico, por el cual el espectador en la distancia aprecia rectitud en los fustes. Si se hubieran realizado las columnas rectas, el espectador en la distancia las habría visto curvadas.
En el interior del edificio se halla la impresionante cúpula iluminada únicamente por un luneto de 8 metros, que origina una luz uniforme y suave, creando un efecto de extremada ligereza en una cúpula de más de 40 metros de altura y diámetro. Esto se logra mediante distintos procedimientos técnicos y ópticos. La cúpula se levanta sobre un tambor de hormigón, en el que se disponen 8 gruesos pilares de 6 metros de espesor y una serie de arcos ciegos que sirven de descarga. La parte inferior de la cúpula está hecha de hormigón y ladrillo y tiene 6 metros de espesor. La zona más próxima al lucero es mucho más ligera, con tan sólo 1,5 metros de espesor y elaborada con roca volcánica.
En la percepción de amplitud diáfana colaboran la proporción y coincidencia de la altura y el diámetro de la cúpula; los distintos tamaños de los casetones; la correspondencia entre los motivos geométricos del suelo con los de la cubierta de la cúpula y la articulación del muro de la naos alterando vanos y macizos, entrantes y salientes y frontones triangulares y curvos.
En lo que se refiere a sus influencias, se habla sobre todo de construcciones anteriores y contemporáneas, como el tholos griego, las cubiertas de las salas de vapor de las termas y el compluvium de las viviendas romanas (asociado al luneto).
En la actualidad, es el panteón de algunas figuras célebres como Rafael o reyes italianos.
Fuentes:
- LIZASOAIN HERNÁNDEZ, Javier y GONZÁLEZ RIBOT,Mª José, Historia del arte, Almadraba, Madrid, 2007.
- www.arte.observatorio.info

