20.11.08

Panteón de Agripa [Apolodoro]


"El más bello recuerdo de la antigüedad romana es sin lugar a dudas el Panteón. Este templo ha sufrido tan poco, que aparenta estar igual que en la época de los romanos."
STENDHAL
El Panteón de Agripa es una de las obras cumbres de la arquitectura romana. Fue construido entre los años 118 y 125 d.C. por orden del General Agripa, junto a sus termas. Su construcción se atribuye a Apolodoro de Damasco (autor del Foro de Trajano).
El templo original presentaba una planta cuadrada, una decoración más ostentosa con los casetones de bronce (extraído para que Bernini realizara su baldaquino) y la entrada con orientación sur. En el año 80 d.C. un gran incendio dañó seriamente el edificio, pero fue reconstruido por Adriano que creo un templo prácticamente nuevo. Sin embargo, en el friso se mantuvo la inscripción epigráfica del encargante original (“Marco Agripa, hijo de Lucio, lo hizo durante su tercer consulado”) y el propio friso se decoró con motivos acuáticos, como conchas o delfines, en reconocimiento de la preocupación de Agripa por garantizar el abastecimiento de agua en Roma.
El templo que nosotros conocemos supuso una revolución en la arquitectura urbana, ya que frente a la preferencia griega por el exterior, se centra en el interior del edificio. Además, presenta una naos circular con un pórtico frontal clásico unidos mediante un espacio cúbico de transición, algo nunca visto hasta ese momento. Se dispone así un pórtico proyectado hacia el interior, dividido en tres naves por medio de columnas monolíticas de granito egipcio, con un capitel vegetal muy estilizado que presenta superficies libres. La cubierta en la nave central es abovedada, mientras que en los laterales es plana. Sobre el pórtico, había un frontón con una gigantomaquia, hoy perdida, en su tímpano. Las columnas del mismo tienen una ligera curvatura en el centro, un efecto óptico, por el cual el espectador en la distancia aprecia rectitud en los fustes. Si se hubieran realizado las columnas rectas, el espectador en la distancia las habría visto curvadas.

En el interior del edificio se halla la impresionante cúpula iluminada únicamente por un luneto de 8 metros, que origina una luz uniforme y suave, creando un efecto de extremada ligereza en una cúpula de más de 40 metros de altura y diámetro. Esto se logra mediante distintos procedimientos técnicos y ópticos. La cúpula se levanta sobre un tambor de hormigón, en el que se disponen 8 gruesos pilares de 6 metros de espesor y una serie de arcos ciegos que sirven de descarga. La parte inferior de la cúpula está hecha de hormigón y ladrillo y tiene 6 metros de espesor. La zona más próxima al lucero es mucho más ligera, con tan sólo 1,5 metros de espesor y elaborada con roca volcánica.
En la percepción de amplitud diáfana colaboran la proporción y coincidencia de la altura y el diámetro de la cúpula; los distintos tamaños de los casetones; la correspondencia entre los motivos geométricos del suelo con los de la cubierta de la cúpula y la articulación del muro de la naos alterando vanos y macizos, entrantes y salientes y frontones triangulares y curvos.
En lo que se refiere a sus influencias, se habla sobre todo de construcciones anteriores y contemporáneas, como el tholos griego, las cubiertas de las salas de vapor de las termas y el compluvium de las viviendas romanas (asociado al luneto).
En la actualidad, es el panteón de algunas figuras célebres como Rafael o reyes italianos.

Fuentes:
- LIZASOAIN HERNÁNDEZ, Javier y GONZÁLEZ RIBOT,Mª José, Historia del arte, Almadraba, Madrid, 2007.
- www.arte.observatorio.info

19.11.08

Autorretrato [Alberto Durero]


"Ellos [los reyes] enriquecían a los artistas eminentes y los trataban con reverencia porque sentían que los grandes maestros estaban en igualdad con Dios, según está escrito."
ALBERTO DURERO
El segundo autorretrato del pintor, realizado en 1498 con la técnica del óleo sobre tabla, representa a un joven Durero, orgulloso y seguro de sí mismo, altivo, delgado y elegante. Aparece de medio cuerpo en una sala con una ventana através de la cual se observa un paisaje nórdico nevado. Bajo esta ventana, aparece una inscripción en alemán que reza: "1498. Lo pinté según mi figura. Tenía yo veintiséis años. Albercht Dürer". Esta autoconciencia era más propia del mundo meridional que del nórdico.
En esta obra, Durero cumple con las características de todos sus retratos: una figura monumental, iluminada por una luz clara y difusa y una serena proporción. Además se palpa la fusión de la tradición flamenca (que el autor conoce principalmente através de la obra de Wan der Weyden y Van Eyck) con la italiana (influenciado por Bellini, Mantegna y Leonardo); de la primera, toma el punto de fuga lejano mediante el paisaje que se abre en un vano tras él y el detalle próximo a la filigrana que se observa claramente en el tratamiento el cabello; de la segunda, el naturalismo, la composición serena, el estudio de la luz, y como ya he mencionado, el propio tema "egocentrista". La técnica gráfica tan minuciosa del pintor fue aprendida de su maestro Wolgemut y de sus viajes de estudio. La mirada del joven aparece en un plano superior, dando la impresión de querer hipnotizar al espectador.
Con anterioridad a Durero el retrato era un género poco practicado en Alemania, pero a partir de sus impecables y precisos retratos, mayoritariamente masculinos, se convierte en uno de los temas principales el arte centroeuropeo.
En lo que respecta al período artístico, etiquetamos la obra de Durero en el Renacimiento europeo y podemos añadir que fue uno de sus mayores representantes. Y esto es así porque el alemán se distanció mucho de contemporáneos suyos como Grünewald (Descendimiento), Holbein el Joven (Erasmo) o Cranach (Venus y Cupido). Uno de los temas más tratados en este período es el religioso, la otra obsesión junto a la figura humana de Durero, teniendo en cuenta también la aparición de nuevas espiritualidades, como el humanismo erasmista o el luteranismo. De sus obras religiosas destacan Adán y Eva, La adoración de la Santísima Trinidad y Los cuatro apóstoles, donde se refleja la herencia de su paso por Venecia en el amplio y rico colorido.
Alberto Durero también supuso un hito en la técnica y desarrollo del grabado.
Fuentes:
-LIZASOAIN HERNÁNDEZ, Javier y GONZÁLEZ RIBOT, Mª José, Historia del arte, Almadraba, Madrid, 2007.
-Coleción Obras maestras de la pintura, Planeta DeAgostini.

18.11.08

La habitación de Van Gogh en Arles [Vincent Van Gogh]


"Esta vez es simplemente mi dormitorio y lo único que tiene que destacar es el color; la simplificación proporciona a los objetos un mayor estilo, y con ello pretendo transmitir una sensación de tranquilidad, o más exactamente, de sueño. Resumiendo, la vista del cuadro debe apaciguar la cabeza, o mejor dicho, la imaginación."
VINCENT VAN GOGH
La habitación de Van Gogh en Arles o también La habitación del pintor fue realizado en 1889, antes de la llegada de Gauguin a "La Casa Amarilla". Este óleo sobre lienzo es en realidad un tema que Van Gogh ya había pintado anteriormente, sin embargo esta tercera versión del dormitorio es la más colorista.
La alcoba se halla amueblada con simplicidad: una cama, una mesita, dos sillas, un perchero y algunos cuadros en las paredes (en la primera versión, los cuadros superiores de la derecha corresponden a retratos de dos amigos del pintor, el poeta Eugène Boch y el soldado Paul-Eugène Milliet. En esta última versión, el retrato en miniatura de la izquierda recuerda al autorretrato de Van Gogh «Campesino de Zundert», pero el otro no puede ser asociado de manera convincente a ninguna pintura existente de Van Gogh).
A pesar de que la cama debía ofrecer un aspecto de solidez, un ligero defecto (¿intencionado?) de perspectiva crea impresión de desequilibrio puesto que el cabecero no está en ángulo recto con la pared.
Por su parte las sillas están representadas desde arriba, al contrario que el resto de los muebles.
El suelo no es recto, sino que parece huidizo; las puertas aparecen representadas de forma imposible y el hecho de que aparezcan cerradas, bloqueadas con otros objetos junto con la ventana entreabierta generan una sensación de claustrofobia y no del reposo que buscaba Van Gogh.
Según algunos autores, la duplicidad de objetos como la jarra, la silla o el cepillo simboliza la espera de la próxima llegada de su amigo del gremio Gauguin.
Los colores empleados son los que el pintor utiliza habitualmente: chillones y brillantes, con predominio del amarillo, el azul, el naranja, el rojo y el verde.
Los trazos, normalmente sinuoso y flamígeros (Noche estrellada) son sustituidos esta vez por líneas rectas en ese intento de conferir tranquilidad, sin embargo mantiene la pastosidad de las pinceladas simples. Aplica los colores en zonas uniformas claramente delimitadas, remitiendo a la técnica medieval del cloissonismo. Por su parte la ausencia de sombras y el pronunciamiento de la perspectiva utilizada podría proceder de las estampas japonesas, sumamente influyentes en el pintor y sus contemporáneos.
En lo que se refiere al movimiento artístico, encuadramos a Van Gogh en el Post-impresionismo, pero no podemos atribuir a este grupo unas cualidades homogéneas, sino que cada pintor crea sus propias tendencias, con influencias comunes, pero intransferibles. En el caso de Van Gogh hablamos del color, el contorno oscuro y el trazo pastoso y flamígero, pero sobre todo, hablamos de una pintura que en todo momento responde al estado anímico del pintor. Es por esto que Van Gogh se considera padre del expresionismo, al vincular sus sentimientos con la pintura, distorsionando la realidad y el color. Sus influencias se aprecian en pintores expresionistas del siglo XX como Munch. Los antecedentes son más ambiguos, pero se podría asociar a Van Gogh con románticos como Goya en lo que a la plasmación de sentimientos se refiere.
Fuentes:
- LIZASOAIN HERNÁNDEZ, Javier y GONZÁLEZ RIBOT, Mª José, Historia del arte, Almadraba, Madrid, 2007.